Enfermedades durante la dieta

Conocimientos elementales para tener éxito con la dieta.
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Enfermedades durante la dieta

Mensaje por Quim » hace 1 año, editado el 09 Ene 2019 03:08 (2 veces)

La dieta básica, con todas sus alternativas, no debe ser modificada bajo ninguna circunstancia, excepto en el caso de mujeres que se quedan embarazadas durante la dieta. En el resto de situaciones pausar o modificar la dieta no tiene ningún sentido, ya que el cuerpo siempre sigue necesitando proteína, vitaminas y minerales.



Enfermedades víricas

Las enfermedades de tipo vírico, como el resfriado o la gripe, son causadas por un virus que se introduce en la persona por contagio, al tener contacto directo o indirecto con otras personas, ningún tipo de nutrición puede prevenir que un virus se introduzca dentro del cuerpo y ningún tipo de nutrición puede curar la enfermedad.

Los virus se introducen por contagio, por transmisión de una persona a otra. Este contagio puede producirse por inhalación o respiración, tanto por la boca como por la nariz, o bien por los ojos en caso de tocar con las manos una zona infectada y luego tocarse los ojos. El contagio puede ser directo o indirecto. El contagio directo es por estar cerca de una persona infectada e inhalar partículas microscópicas infectadas que pueden quedar flotando en el aire cuando esa persona habla, tose o estornuda. El contagio indirecto puede producirse por tocar una zona infectada, por ejemplo por tocar un producto de un supermercado que ha sido previamente tocado por una persona resfriada que tenía las manos infectadas, y luego al tocarse los ojos o la boca se puede transmitir el virus. También se puede transmitir el virus a través del aire, los virus pueden viajar varios kilómetros mediante las corrientes de aire, si una persona por la calle tose esos virus expulsados pueden contagiar a otra persona a kilómetros de distancia que va andando por la calle e inhala estas partículas por la nariz o la boca.

No hay ningún modo de prevenir la infección de un virus una vez este ha entrado en el organismo, ningún tipo de nutrición, ningún alimento y ningún fármaco puede evitarlo.

En cambio, la nutrición sí puede ayudar a reducir la duración de la enfermedad y aliviar los síntomas, pues una vez el virus se introduce en el organismo se pone en marcha el sistema inmunitario para expulsar el virus del interior, y este sistema inmunitario necesita de proteína, vitaminas y minerales para trabajar a máximo rendimiento, por lo tanto pausar la dieta y dejar de aportar todos los nutrientes no tiene ningún sentido, sino que lo que hay que hacer es seguir tomando la misma cantidad de lácteos, cereales, vegetales y proteína todos los días.

Los virus del resfriado tienen un periodo de incubación de 2 a 4 días, los de la gripe de 1 a 3 días. Tras este periodo los síntomas deberían desaparecer por completo. Sin embargo, a algunas personas los síntomas les duran hasta 10 días, y en algunos casos hasta 3 semanas. Esta elongación de los síntomas sí es debido a la nutrición, por un sistema inmunitario débil y por no recibir todos los nutrientes durante la enfermedad. Los resfriados y gripes nunca deben durar más de 3 días, si duran más que eso es que la alimentación no está siendo correcta, en cuanto al aporte en proteína, vitaminas y minerales.

Algunas personas cuando enferman de resfriado o gripe lo que hacen es reducir drásticamente el valor nutricional de la alimentación, comiendo sólo sopas, arroz herbido, zumos, leches y otras bebidas y alimentos líquidos, incluso a veces reduciendo el aporte proteico a menos de 20 gramos al día. Esto es innecesario y contraproducente, una deficiencia de proteína, de vitaminas y de minerales provocará que el resfriado o la gripe duren el doble o el triple de lo normal, durando de 7 a 21 días, en lugar de sólo 2 o 3 días. Por ejemplo, en mi caso los resfriados normalmente duran 1 día, máximo 2.

Existen alrededor de 200 serotipos de virus causantes del resfriado común, mientras que en la gripe hay 10 serotipos en el tipo A y 1 serotipo en los grupos B y C, en total 12 serotipos. Cuando el cuerpo se infecta de uno de estos serotipos, naturalmente produce una autoinmunidad, como si de una autovacuna se tratara. De hecho, las vacunas consisten en inyectar a la persona pequeñas dosis del virus, de ese modo el cuerpo produce la autoinmunidad sin padecer los síntomas. Existe el mito de que las vacunas que proporcionaron durante la Gripe A (H5N1) de 2007/08 lo que hacían en realidad era introducir el virus, pero eso es un mito demagógico causado por la incultura de la gente, pues en realidad todas las vacunas consisten en introducir pequeñas dosis del virus para que el cuerpo produzca la autoinmunidad por si solo, pues no hay forma de producir artificialmente esa inmunidad, pero sí de crearla naturalmente mediante la inyección de pequeñas dosis del virus, así que vacunarse es totalmente seguro. También son falsos los mitos de que hay gente inmune a los virus del resfriado o de la gripe o que hay gente que no enferma gracias a su alimentación, pues nadie es inmune y la alimentación no previene los contagios.

Así pues, durante las enfermedades víricas no hay que pausar la dieta, ni cambiar nada, hay que seguir ingiriendo exactamente la misma cantidad de lácteos, cereales, vegetales y proteína. Los fármacos tampoco previenen o curan las enfermedades, pero sí ayudan a aliviar los síntomas, así que pueden tomarse.



Enfermedades digestivas

Otro tipo de enfermedad que puede surgir durante la dieta es un problema digestivo espontáneo y poco duradero, pero que cause molestias durante 1 o 2 días, incluso puede ser uno de los síntomas del resfriado o de la gripe. Si la enfermedad no está causada por un virus, lo más común es que esté causada por bacterias.

En todos los alimentos que tienen un mínimo de contenido en agua pueden proliferar bacterias, incluso pueden proliferar en los alimentos secos si estos absorben humedad del ambiente. Los alimentos en los que rápidamente proliferan las bacterias son los más ricos en agua y proteína: carne, pescado, leche, yogures y huevos, y también pueden proliferar rápidamente en los alimentos cocidos, como legumbres cocidas, pasta cocida, arroz cocido, etc.

Las bacterias son los organismos más abundantes del planeta. Se estima que se pueden encontrar en torno a 40 millones de células bacterianas en un gramo de tierra y un millón en un mililitro de agua dulce. En total, se calcula que hay aproximadamente 5×1030 (5 quintillones) de bacterias en el mundo.

En el cuerpo humano hay diez veces tantas células bacterianas como células humanas (hay 75 trillones de células humanas, 750 trillones de células bacterianas), con una gran cantidad de bacterias en la piel y en el tracto digestivo, aunque el efecto protector del sistema inmunitario hace que la gran mayoría de estas bacterias sean inofensivas.

Sin embargo, cuando la cantidad de bacterias ingeridas es demasiado alta, las bacterias nocivas, debido a la lucha interna contra las bacterias beneficiosas de la flora intestinal, pueden causar molestias digestivas como ardores, acidez, eructos, distensión gaseosa, flatulencias, sensación de plenitud, presión abdominal, náuseas y/o vómitos.

En caso de padecer de alguna molestia digestiva no hay que pausar la dieta y dejar de aportar la proteína, las vitaminas y los minerales que el cuerpo necesita, pues el cuerpo sigue necesitando nutrientes durante estas molestias.

Al ingerir carne o pescado es cuando hay más riesgo de ingerir bacterias, debido a utilizar un método de cocción que no cocine el alimento uniformemente, quedando cruda la parte interior. Al cocinar los alimentos las bacterias se destruyen cuando se alcanzan temperaturas de entre 60 y 100 grados centígrados, pero si se cocina carne o pescado con un grosor mayor al medio centímetro la parte interior no queda totalmente cocida y las bacterias de esa zona permanecen intactas. Esto puede ocurrir, por ejemplo, al cocer pechugas de pollo enteras, partidas por la mitad (no fileteadas), en una sartén o en una plancha, si la intensidad de la sartén o la plancha es demasiada alta la parte que contacta con la superficie se cocina demasiado rápido, no dando tiempo a la parte interior para cocerse, o aunque la intensidad sea adecuada, si el grosor de la carne es demasiado grande igualmente puede quedar cruda o poco cocida por dentro. También puede ocurrir si se hace carne o pescado frito, si el aceite está demasiado caliente la parte interior puede quedar cruda, de hecho si el pescado está congelado la parte interior puede incluso seguir congelada. El tipo de carne más arriesgada es la carne de hamburguesa, pues suele ser un tipo de carne gruesa, de entre 1,0 y 1,5 o incluso 2,0 centímetros, y porque es un tipo de carne en la que su superficie se cocina rápido, pero le cuesta transmitir el calor hacia el interior. Cada año mueren alrededor de 20.000 personas en el mundo por culpa de ingerir carne mal cocinada, ingiriendo bacterias que provocan complicaciones mortales.

Para evitar esto, al cocinar carne o pescado lo ideal es que los filetes sean lo suficiente finos como para que la parte interior quede totalmente cocida, que no quede cruda ni poco hecha. Si es un tipo de carne o pescado grueso, que no se puede hacer más fino, entonces debe cocerse a fuego lento, para así evitar que la superficie se cocine demasiado rápida. Los mejores métodos de cocción son el horno, el microondas y la olla, pues cocinan todo el alimento uniformemente, sin dejar ninguna parte sin cocer. El método más rápido es el microondas, pues las ondas electromagnéticas actúan directamente sobre el agua contenida en la carne o el pescado. Como la carne y el pescado son un 80% agua, el microondas es el método más rápido y efectivo, con el único inconveniente de que el alimento puede sufrir micro-explosiones, lo cual se soluciona cubriendo el plato de vidrio con otro plato de vidrio, con un recipiente de plástico o con papel film transparente. El sabor de la carne o el pescado al microondas es distinto, pero en muchos casos es incluso más sabroso que a la plancha o en una sartén. Al comprar carne o pescado lo ideal es que la fecha de envasado sea lo más cercana posible al día actual y no guardar reservas de una misma carne o pescado por más de 3 o 4 días desde el envasado.

Si se cocina carne o pescado en una sartén o frito y la parte interior no queda lo suficientemente hecha, el modo de conseguir que esa parte no quede cruda es calentando el alimento unos segundos en el microondas, el tiempo suficiente hasta que el interior quede hecho. Esta técnica tiene la ventaja de que conserva el mismo sabor que el alimento adquiere en la sartén. Es una técnica muy adecuada a al cocinar carne de hamburguesa o cualquier tipo de carne gruesa o pescado grueso, de ese modo se asegura de destruir las bacterias de la parte interior.

Otro alimento peligroso es la leche, pues suelen comprarse envases de 1 o 1,5 litros, cuando sólo se toman 250 ml al día, por lo tanto cada envase puede durar desde 4 hasta 6 días. Al abrir el envase pierde su condición de envase al vacío y penetra el aire, que contiene bacterias aeróbicas. Para destruir gran parte de estas bacterias lo ideal es calentar la leche en el microondas unos 20 o 30 segundos, hasta temperatura ambiente, lo suficiente para que no esté demasiado caliente, para no destruir los nutrientes de los cereales o de la propia leche.

Los alimentos ricos en grasas también pueden causar indigestiones y otros problemas. Es el caso de alimentos como la carne de cerdo o de cordero, las salchichas, el bacón, el chorizo, la chistorra, el fuet, el jamón ibérico, la longaniza, la panceta, la mortadela, el paté, el salami, la sobrasada, el tocino, las anchoas en aceite, la anguila, las gulas salteadas, los quesos grasos o cualquier alimento muy rico en grasas.

El exceso de proteína también puede causar problemas como flatulencias, indigestiones y otros problemas, pues la digestión de las proteínas requiere de la acción del ácido clorhídrico y de enzimas como la tripsina y quimotripsina. El estómago contiene cantidad suficiente de ácido clorhídrico y el páncreas produce suficientes enzimas como para digerir cantidades normales de proteína, pero cuando las cantidades son muy elevadas la proteína no se digiere totalmente por falta de ácido clorhídrico y enzimas digestivas, causando indigestiones. Lo ideal es no comer más de 50 o 60 gramos de proteína en una misma comida, lo que equivaldría a no más de 300 gr en la mayoría de carnes y pescados.

Si alguna vez padece problemas digestivos es recomendado evitar alimentos que sean de digestión pesada. Estos alimentos son los que requieren una mayor participación del ácido clorhídrico del estómago y de la segregación de enzimas digestivas. Esto incluye los alimentos ricos en almidones, como el arroz, el pan, la pasta, las patatas o las legumbres. También son de digestión pesada los alimentos ricos en grasas o las carnes duras, como la carne de vaca o la carne de ternera, o bien el marisco, como los crustáceos o los moluscos, así como las hortalizas.

Son de digestión liviana los alimentos fácilmente digeribles, que no es necesario o apenas hay que masticar. Esto incluye la leche, los yogures, los huevos, la carne de pollo, la carne de pavo, el pescado, las verduras y las frutas.



Cefaleas

Las cefaleas son dolores de cabeza, causados por síntomas físicos, emocionales, alimentarios o ambientales, algunos de los cuales son:

Controlar las comidas: Algunos alimentos pueden producir dolores de cabeza fuertes. Entre los componentes no recomendados se encuentran:

▪ Los nitratos: Productos cárnicos tratado por el calor como la butifarra, el jamón york, la morcilla, la salchicha, el Frankfurt, el salchichón, etc., o embutidos como el bacón, la chistorra, el chorizo, la mortadela, el salami, etc.

▪ El glutamato monosódico: Se utiliza para potenciar el sabor de ciertos alimentos, como los snacks (patatas fritas, nachos, galletas, etc.), los embutidos, las conservas, los patés, los sucedáneos de pescado, las sopas de sobre, los quesos, la comida china y otras comidas asiáticas, etc.

▪ La cafeína del café o las colas. Se puede sustituir los cafés comunes por café descafeinado.

▪ Alimentos con tiramina: Chocolate, quesos, nueces y algunos preparados alcohólicos.

Evitar el hambre: La sensación de hambre puede producir dolor de cabeza, por lo que se recomienda comer 5 veces al día como mínimo, comiendo cada 3 horas de vigilia en promedio.

Dormir bien: Dormir bien es la mejor manera de descansar el organismo. Una habitación bien aislada de los ruidos exteriores, una cama cómoda y una posición adecuada sobre el colchón ayudarán a relajar los músculos y a sentirse mejor al día siguiente. Hay que evitar que la cabeza permanezca en una mala posición, lo que forzaría los músculos del cuello y produciría dolor de cabeza. Hay que dormir lo necesario para descansar bien. Dormir en exceso puede también provocar dolor de cabeza. Lo recomendado es dormir entre 6 y 8 horas, ni más ni menos.

Evitar al máximo posible el estrés laboral y el estrés de la vida familiar y cotidiana: Hay que intentar aumentar la relajación en la vida al máximo posible. Las personas con un ritmo frenético de la vida suelen tener muchos más dolores de cabeza que personas con un estilo de vida relajado.

Relajar la vista: Muchas cefaleas son producidas por tensión ocular. Estar mucho rato delante del ordenador, leyendo o realizando tareas de mucha concentración visual puede ser lo que produce el malestar. Es importante dejar este tipo de actividades y descansar de vez en cuando. Dentro de habitaciones iluminadas apenas es necesario utilizar el brillo en los dispositivos móviles y en el PC, con un brillo de entre el 0% y el 25% debería ser suficiente, sólo es necesario más cantidad en el exterior, debido a la luz solar. La luz fuerte del sol o de cualquier fuente lumínica intensa puede producir cefaleas. En verano o en primavera, cuando haya demasiada luz exterior, resulta útil utilizar gafas de sol para evitar las cefaleas. Si usted es estudiante, aproximadamente cada hora de estudios hay que hacer una pausa de 10-15 minutos para relajarse, si estudia muchas horas seguidas puede sufrir dolores de cabeza y esto puede ser contraproducente para el rendimiento estudiantil.

En caso de padecer cefaleas no hay que pausar la dieta, sino que lo adecuado es seguir aportando la misma cantidad de lácteos, cereales y vegetales, para así aportar el 100% de la CDR de todos los nutrientes que intervienen en las funciones cerebrales. A continuación se detalla cuál función tiene cada nutriente en el tratamiento de las cefaleas:

Vitamina A: Tiene funciones antioxidantes, libera los radicales libres que podrían provocar ciertas cefaleas.

Vitamina B1: Necesaria para que el sistema nervioso se nutra de glucosa correctamente.

Vitamina B2: Alivia los dolores de cabeza o migrañas mejor que los medicamentos.

Vitamina B3: Necesaria para el sistema nervioso, pues participa en el metabolismo de la glucosa.

Vitamina B5: Contribuye a combatir el estrés y previene las migrañas.

Vitamina B6: Eleva los niveles de la serotonina, químico natural cerebral que disminuye el riesgo de la aparición de cefaleas.

Vitamina B7: Necesaria para el metabolismo de la glucosa, la cual luego se utiliza para nutrir el sistema nervioso.

Vitamina B9: Necesaria para el sistema nervioso.

Vitamina B12: Necesaria para el sistema nervioso y para aumentar la concentración de hemoglobina en la sangre, lo cual previene de la anemia, trastorno que puede crear dolor de cabeza en uno de sus síntomas.

Vitamina C: Participa en múltiples funciones corporales, como la producción de hormonas y neurotransmisores, necesarias para el buen funcionamiento del sistema nervioso, y tiene una función antioxidante.

Vitamina D: Previene del insomnio, el cual puede causar dolores de cabeza.

Vitamina E: Es una potente vitamina antioxidante que ayuda a liberar los radicales libres que en exceso podrían provocar ciertas cefaleas.

Calcio: Es un regulador nervioso y neuromuscular, favorece la absorción y la secreción intestinal y la liberación de hormonas. También tiene una función antioxidante.

Fósforo: Participa en funciones metabólicas del sistema nervioso y es necesario para transformar los alimentos en energía, la cual es necesaria para nutrir al sistema nervioso de glucosa.

Magnesio: Ayuda a relajar el músculo liso de los vasos sanguíneos.

Sodio: Necesario para permitir la transmisión de los impulsos nerviosos y para extraer el exceso de acidez en las células, especialmente las del cerebro, así como para permitir la absorción de los nutrientes en el intestino, mantener el equilibrio de glucosa y regular el sueño.

Cloro: Favorece el equilibrio ácido-base y ayuda al hígado en su labor de desintoxicación. Interviene en la regulación del balance hídrico del organismo. Tanto el desequilibrio del ácido-base o del balance híbrido como una deficiencia en las funciones de desintoxicación pueden provocar cefaleas.

Potasio: Necesario para conducir los impulsos nerviosos a través de los nervios.

Cobre: Participa en la producción de energía y en la fijación del hierro, es esencial para la síntesis de la hormona adrenalina y tiene propiedades antioxidantes.

Cromo: Necesario para el metabolismo de los glúcidos, es un activador de varias enzimas y es importante en el metabolismo de la insulina.

Hierro: Esencial para el transporte de oxígeno en el organismo, interviene en varios sistemas enzimáticos, en la oxidación de la glucosa para producir energía y ayuda a prevenir y combatir la anemia ferropénica.

Manganeso: Ayuda a activar las enzimas para el uso adecuado de las vitaminas B1, B7 y C, que son necesarias para prevenir las cefaleas, participa en el metabolismo de los alimentos, imprescindible para la formación de tiroxina en la glándula tiroides, es necesario para el buen estado del sistema nervioso y ayuda en la fijación del hierro.

Molibdeno: Necesario para el funcionamiento de la enzima responsable de la asimilación del hierro, así como para la asimilación de la glucosa.

Selenio: Es uno de los nutrientes antioxidantes más importantes, trabaja junto a la vitamina E, necesaria para producir varias proteínas no esenciales, y por su poder antioxidante participa en múltiples funciones corporales.

Yodo: Necesario para la formación de las hormonas tiroideas que son las que regulan el mecanismo de control de la tasa metabólica. Tiene funciones para el sistema nervioso y mejora la alerta mental.

Zinc: Es un mineral extraordinariamente versátil que forma parte de más de 100 enzimas, es posiblemente el nutriente que participa en más funciones corporales.



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● “Sistema de seguimiento
Funcionamiento del sistema de gestión de la clientela e información sobre el control de los cambios corporales.

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